Entre luces y sombras, tradición y espectáculo, Chignahuapan, Puebla, fue escenario de la trigésima edición del tradicional Festival de la Luz y de la Vida, celebración alusiva al Día de Muertos que reunió a miles de turistas y habitantes del municipio.

Durante las actividades, el presidente municipal, Dr. Juan Rivera Trejo, acompañado de su esposa, Isabel Martínez Peñuñuri, participaron en la marcha simbólica de antorchas y la representación los nueve pasos del recorrido hacia el Mictlán.

Aforo lleno
Con un aforo que lució lleno, los asistentes disfrutaron de música, cantos y danzas ancestrales, en un espectáculo que evoca las tradiciones prehispánicas y el simbólico camino hacia el Mictlán.

30 aniversario
En su trigésimo aniversario, el festival se vistió de colores, luces y alegría, en un ambiente de convivencia familiar que permitió a los asistentes acercarse a las expresiones culturales que forman parte de la identidad de la región.
Son cuatro días, del 30 de octubre al 2 de noviembre, en los que esta fiesta de día de muertos presenta un espectáculo único en México, en donde participan al rededor de 130 bailarines, actores y danzantes, todos oriundos de Chignahuapan.

Actores y danzantes originarios de Chignahuapan
Desde niños de cuatro años hasta adultos de 56 años interpretan a bailarines, dioses, animales y almas, es una tradición que pasa de padres a hijos.

30 años de festival
«Aquí en Chignahuapan festejamos a nuestros muertos de una manera hermosa, respetando nuestras tradiciones, estamos cumpliendo 30 años… el día lunes es el día grande y ese día cerramos nuestra participación»

80 mil turistas
Juan Rivera, detalló que este festival de luz y vida tiene proyectado recibir a 80 mil turistas durante este fin de semana, lo cual dejaría una derrama económica en el municipio de 70 millones de pesos, destacó la venta de boletos a Turistas de diversos países como Brasil, Alemania, Rusia, España, China, Japón.

La puerta entre los vivos y el Inframundo
El espectáculo comienza con la narración del camino del alma después de la muerte, cuenta la leyenda que es en esta laguna donde convergen las aguas de nueve manantiales, y es también en este sitio donde se abre la puerta al inframundo, los nativos transmitieron de generación en generación el camino de los difuntos que habían fallecido por causa naturales a través de nueve pasos para llegar al Mictlán.

9 pasos al Mictlán
En el primer paso, el alma debe atravesar el caudaloso y oscuro rio Chignahuapan, de acuerdo con la tradición al difunto lo enterraban junto aun perro xoloitzcuintle, que lo ayudaría a cruzar este río cubierto de niebla.

Segundo paso, Tepeme monamictia, es el lugar donde las montañas se juntan, el alma deberá cruzar entre estas estas dos montañas, que se juntan y simulan los muslos de la madre dando a luz, atravesarán con mucho cuidado para evitar ser aplastados y quedar atrapados por la eternidad en este choque de montañas, lamentándose y sufriendo para siempre.

Tercer paso, Iztépetl-Iztehecayan, significa montaña de obsidiana, lugar de viento de obsidiana, lugar que corta como la mas afilada navaja, lugar que el alma deberá escalar, soportando un frio que corta y rasga la carne para continuar por la travesía.

Cuarto paso, Pancuetlacaloyan, Lugar donde los recuerdos flotan como banderas, movidas por fuertes y fríos vientos, uno de los lugares mas difíciles de cruzar, el alma deberá aprender a continuar sin aferrarse, a los recuerdos y memorias de su recién vida perdida.

Quinto paso, Temiminalóyan, lugar donde el alma es flechada desde todas direcciones, por manos ocultas en la oscuridad que lanzan flechas, causando sufrimiento perpetuo si las almas no atraviesan lo más rápido posible.
Sexto paso, Teyollocualóyan, lugar donde las bestias jaguar les abrían el pecho para después deborar su corazón, por eso al difunto se le colocaba un pedazo de jade en la boca, este sería ofrecido a los jaguares, que lo confundiría con el corazón y el alma podría seguir con su camino.

Séptimo paso, Apanohualóyan, lugar oscuro y estrecho entre piedras, donde comienza a correr el agua, el alma deberá internarse en este oscuro y cavernoso lugar, siguiendo el curso del agua para evitar perderse entre las oscuras cavernas.
Octavo paso, Chiconahumictlán, las almas que siguieron correctamente el curso del agua, llegarán a la desembocadura del río, deberán atravesarlo y evitar ahogarse en el trayecto, esto se logrará si el difunto se despoja de su cuerpo y todo lo que lo una al mundo terrenal, así su alma quedará libre para continuar a la aguas del siguiente nivel.

Noveno paso, Mictlán, el último lugar después de superar cada obstáculo, es el Mictlán, donde se logra estar en paz con la vida pasada, la morada de los dioses de la muerte, Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, el lugar de descanso eterno.

Fuegos artificiales coronan la noche
Para coronar la impresionante interpretación de los 9 pasos, el cielo se ilumina por fuegos artificiales, lanzallamas, luces, y música, en la penumbra de la noche las sombras se iluminan en lo ojos de los espectadores, los colores son mas vibrantes, el clima parece hacerse cómplice de las danza y la innovación a los dioses Quetzalcóatl y Xolot.

